Playa con su aspecto celestial tiene también un lado oscuro, en el que tanta belleza nos convierte en “Playenses pecadores”. Sí, leíste bien… vivimos en el pecado. ¿Ya te dio miedo o crees que ya nos deschavetamos? A continuación te diremos porqué en Soy Playense, nos consideramos pecadores y te invitamos a descubrir si estás tan condenado como nosotros. Échale un ojo a los 7 pecados capitales de los Playenses. ¡Qué miedo!

 Lujuria

¡Bellezas, bellezas por todos lados! Con tanto calor, los playenses acostumbramos usar muy poquita ropa, lo que deja nuestros encantos a la vista.

Seguro has notado que cuando paseas por nuestras calles, a varios y varias se nos van los ojos a cada rato. ¡Es mucha tentación! La 5ta Avenida es una pasarela interminable de pieles bronceadas, cuerpos atléticos, actitud de fiesta y sonrisas por todos lados.

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Ligar es una de las actividades que más dominan los playenses y es sabido que aquí las relaciones amorosas estables tienen poca probabilidad de éxito.

Las noches están bañadas de sensualidad, alcohol, música y deseo.

¡Ah qué difícil es vivir en Playa! (lo bueno es que hay para todos, sólo cuídense y respeten siempre, vecinos).

Gula

Playa y su rica oferta gastronómica hacen casi imposible seguir esa dieta que te propones cada mes.

¿Cuántas pizzerías de Playa conoces? ¿Cada cuánto se te antoja un helado, una hamburguesa, los tacos, un pastel, el coco, las marquesitas,los kibis, el ceviche?

propio negocio
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Lo mejor es que apenas te paras en la 5ª y tienes comida por donde veas. Siempre se antoja algo y hay tantas opciones que es difícil escoger, así que vuelves en pocos días y terminas probando todos los restaurantes!

¿Cuál dieta? ¡Pecador!

Avaricia/Codicia

Somos privilegiados por el hecho de vivir aquí, pero siempre queremos estar más cerquita de la playa, ¿ya sabes? Sin importar el tamaño de tu casa, lo importante es que es una casa en Playa… pero seguro siempre se te antoja estar más y más cerca del mar. Si ya tienes un balconcito para disfrutar los atardeceres, seguro quieres uno más grande para hacer fiestas. Sí, con asador, sombrilla… y si aún no tienes, te mueres por mudarte a algún lugar con alberca. ¡No te hagas!

Pereza

¡Qué rico es vivir sin estrés! Pero ese estado relajado puede convertirte en una persona demasiado relajada. Además el calor no ayuda mucho a que nos activemos… Los Playenses  aplicamos siempre el “al ratito” (úsalo como prefijo para: voy al super, termino la tarea, voy al súper, cocino…) También cometemos el pecado de la impuntualidad en modo “Playa Time”, o sea que si decimos a las 8, llegamos 8:15, 9 y hasta las 10 a los compromisos. En serio, eso no es gracioso y nos iremos al infierno por eso. ¡Actívate, pecador! Ira

Qué feo enojarse, sobre todo cuando vivimos en un lugar con tantos elementos para hacernos felices. Sin embargo, estamos seguros que “te prendes” en alguna de las siguientes situaciones:

Envidia

Si trabajas en turismo, seguro ya ni te acuerdas de qué son los sábados o incluso los domingos, tu día de descanso es el martes y a lo mejor trabajas de noche.

¿Cuántas veces quisieras irte a ese tour con tus visitas que vienen a vacacionar y se la pasan increíble y tú ahí, godineando y atendiendo niños, viendo esa piscina a la que no puedes brincar, sirviendo esa cerveza helada a otros… ¿A poco no te gustaría estar en el lugar de los turistas alguna vez? Además, este pecado también se origina de ellos a nosotros, porque ellos sólo vienen de paseo y se regresan a sus gélidas montañas o caóticas ciudades… vaya que les gustaría estar en nuestro lugar también. ¡Todos somos pecadores!

Soberbia/Orgullo

Si no eres de los que sientes la ira cuando otros critican nuestro paraíso, entonces seguro pecas de orgulloso por la vida que llevas aquí. Tus días duran más horas que en otras partes, el aire es limpio, conoces a gente de todo el mundo y aprovechas cada oportunidad para echarle flores a nuestro paraíso, además de que estás orgulloso de haber llegado con el sueño de tener una vida mejor, con calidad, en uno de los lugares más hermosos del mundo y sólo tú sabes lo que te costó. Pero tampoco se vale presumir. O qué, ¿Te quieres ir al infierno?

En fin, que si llega el fin de los tiempos, los playenses estaremos condenados. ¿Sabes cuál es la buena noticia? ¡Que seremos juzgados, encerrados en el averno y armaremos la fiestota playense todos juntos.

¡Nos vemos en el infierno, pecadores!

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¿Te consideras un Playense purísimo, sin pecado concebido? ¡Cuéntanos cómo evitar el pecado!